El otro día, mientras iba caminando hasta el colegio, Lorena se confesó a sí misma que le gustaría ser más linda. Ir caminando por la calle y que lo chicos la miren, que los camioneros le silben la silueta, o que algún tonto le tire algún piropo. (Lo cual me pareció algo hasta entonces inexistente: que una mujer reconozca la maravilla de todos esos halagos. Pero después, después me di cuenta de que se mentía).
Lorena sabe que toda cuestión esta dada por Martín (porque Martín siempre está ahí, entre ella y ella misma, en el medio). Si fuese mas linda ya me hubiese besado, pensaba. Y si fuese más linda, no padecería tanto (claro que de todas formas es un padecer superfluo: el corazón que se frena cada vez que lo tiene a tres centímetros de ella, el mirar constante hacia otro lado donde él no la mire, las ganas trsites de besarlo).
Pero basicamente eso. Que está cansada de estar tan triste, de la falta de mimos, del invierno. Que le gustaría ser más linda. Quizás... sacarse cachetes...
12.6.08
9.6.08
Puedo asegurar fehacientemente qué acontecerá en el futuro, porque puedo asegurar que la pasión desmedida y obsesiva que estímulo infatigablemente, se va a evaporar en cuestión de días. Exactamente cuantos días no lo sé. Quizás en un mes, o en dos años, depende obviamente de que tan rápido te enamores de mí como para que yo pueda decirte “me cansé”. ¿Cuánto lleva enamorarse de mi? Bueno, ese es otro tema…
8.6.08
"Paso por una calle y estoy viendo en la cara de los transeúntes, no la expresión que realmente tienen, sino la expresión que tendrían para conmigo si conociesen mi vida, y cómo soy yo, si se transparentase en mis gestos y en mi rostro la ridícula y tímida anormalidad de mi alma. En ojos que no miran, sospecho burlas que encuentro naturales, dirigidas contra la excepción inelegante que soy entre un montón de gente que hace y goza; y en el fondo supuesto de fisonomías que pasan, carcajadas de la tímida gesticulación de mi vida."
5.6.08
no voy a hablar de una familia

No me preocupa que (a veces) me falte todo, me preocupa más faltarme a mí misma. Descubrir que -concientemente- estoy siendo en función de lo que es otra persona (concepto más bien turbador, reflejo de lo patético, lo triste, reflejo de la necesidad constante que siento). Pero me justifico: cuánto tiempo nos llevaría cocernos y recién ahí reconocer que nos queremos. Más bien querernos. En este momento, Lucrecia diría algo así como que todo lo que adoras de mí es lo que adoro de vos. No, que todo lo que adoras de mí, es lo que yo pienso que de ser vos adoraría en mí. No sé, algo así de complicado. Yo lo diría en otras palabras, pero ella y yo nos parecemos. Yo también me giro, me tuerzo, me doblo y me acuclillo, y no me importa. Pero cómo saber si no es eso lo que te aleja. Porque eso sí me importa: perderte a vos mientras que estoy perdida, pero sobretodo perderte a vos.
1.6.08
Vuelvo a casa y me doy cuenta de que me empieza a costar ocultar la tristeza. Siempre ando por ahí con los ojos llorosos. Me pregunto si no seria más fácil no ocultarlo. Encontrarme con alguien, con cualquiera, y abrazarlo por tres horas, pero tres horas de verdad, seguidas, y arrinconarme en ese hueco que hay entre el hombro y el cuello. Porque esa es la parte que mas extraño, esa es la parte que mas me gusta de vos. Y a veces a la noche me acuesto en la cama, e intento recordar exactamente el ángulo, y el calor, y el olor, y a veces pienso que vos también me abrazas, que vos también me queres, como un reemplazo exquisito al rechazo.
28.5.08
Juan me dijo de ir caminar.
Yo no supe que decir, pero después de pensarlo un poco acepte porque quería tomar coca y en casa no había.
Vamos Juan, pero con la condición de no agarrarnos de la mano.
Y Juan aceptó y fuimos, contentos los dos.
Más tarde, llegando a la plaza, Juan me miraba de reojo y me decía algo lindo.
Sos linda, me decía (nada mucho más original que eso).
Yo le sonreí (porque poca gente me dice que soy linda).
Y pensaba: quizás hasta te ame Juan (aun que no crea del todo en esa palabra)
(quiero creer que te amo Juan, porque poca gente me dice que soy linda)
Y al rato, me dejó de hablar...
Me voy a dormir Juan.
Y Juan se despidió tan políticamente correcto.
Chau Beatriz. (Qué lindo nombre Beatriz.)
Nos vemos el próximo lunes, y salimos a pasear.
Sí Juan, sólo a pasear.
Yo no supe que decir, pero después de pensarlo un poco acepte porque quería tomar coca y en casa no había.
Vamos Juan, pero con la condición de no agarrarnos de la mano.
Y Juan aceptó y fuimos, contentos los dos.
Más tarde, llegando a la plaza, Juan me miraba de reojo y me decía algo lindo.
Sos linda, me decía (nada mucho más original que eso).
Yo le sonreí (porque poca gente me dice que soy linda).
Y pensaba: quizás hasta te ame Juan (aun que no crea del todo en esa palabra)
(quiero creer que te amo Juan, porque poca gente me dice que soy linda)
Y al rato, me dejó de hablar...
Me voy a dormir Juan.
Y Juan se despidió tan políticamente correcto.
Chau Beatriz. (Qué lindo nombre Beatriz.)
Nos vemos el próximo lunes, y salimos a pasear.
Sí Juan, sólo a pasear.
26.5.08
25.5.08
Pienso que estos ojos que te miran, este cuerpo que te abraza, esta boca que te besa, tienen una existencia previa a mi conciencia. Son movimientos sobre los cuales no tengo poder, movimientos que alguien ha impuesto sobre mí brutalmente.
Pero también admito que me nacen cinco mil palabras tontas, diez recuerdos, treinta ganas de llorarte, de los que soy completamente culpable.
Reconozco que me he convertido en un fraude, en una tristeza, en una constante melancolía que se repite en ejemplos de tres separados por comas. Reconozco que de haberme conservado hermética, ahora no seria un constante golpe contra la pared que tiene ganas de llorarte (y llorarte hasta que deje de llover y ya no salga el sol, llorarte). Y reconozco, que dándome contra la pared (una vez, dos veces, diez veces) vengo a entender que solo me queda el transcurrir, y que soy yo la tarada que quiere saber qué es la dicha, la pasión y la embriaguez.
Pero también admito que me nacen cinco mil palabras tontas, diez recuerdos, treinta ganas de llorarte, de los que soy completamente culpable.
Reconozco que me he convertido en un fraude, en una tristeza, en una constante melancolía que se repite en ejemplos de tres separados por comas. Reconozco que de haberme conservado hermética, ahora no seria un constante golpe contra la pared que tiene ganas de llorarte (y llorarte hasta que deje de llover y ya no salga el sol, llorarte). Y reconozco, que dándome contra la pared (una vez, dos veces, diez veces) vengo a entender que solo me queda el transcurrir, y que soy yo la tarada que quiere saber qué es la dicha, la pasión y la embriaguez.
22.5.08
21.5.08
Madame
“Emma había creído estar enamorada; pero la dicha que hubiera tenido que resultar de este amor no había llegado, por lo cual pensaba que necesariamente se había equivocado. Y trataba de saber qué es lo que la gente quiere decir en la vida real con las palabras dicha, pasión y embriaguez, que había hallado en los libros y le parecían tan hermosas”. Madame Bovary.
No. Emma no trataba. Trato, YO trato. No ella, YO.
Sí, ahora estoy segura: Emma es Mariane. Mariane es Emma: YO soy Emma.
Así tal cual. Ni dos palabras menos, ni dos palabras más.
Qué ilusorio (pensaba hoy en el tren llegando a la página 35): leerme así, cuando el día anterior intentaba explicarle a alguien la tristeza de no haber amado nunca. Qué delirante (me decía) que un completo desconocido supiese mejor que yo, mi pensamiento más clandestino, mi miedo más intimo. Y qué supiese ponerle palabras que rara vez encuentro para explicármelo a mi misma.
Después, en cambio, (llegando a la página 47) me sentía traicionada.
Qué cruel (me decía a mi misma) que siguiese, así como así, describiéndome como si mi existencia fuese algo tan evidente. Revelándome al mundo sin ningún tapujo, sin ningún permiso.
Que frágil encontrarme descripta en un libro tan ajeno, agarrado de casualidad como quien no quiere la cosa. Qué cruel es estar encarnada en cuatro líneas (o quizás tres, dependiendo de la edición) que definen toda mi existencia.
Ahí estoy yo, contenida en ese libro que me da miedo terminar de leer.
Madame soy yo, YO soy Madame, y qué ganas de esconderme abajo de la cama.
No. Emma no trataba. Trato, YO trato. No ella, YO.
Sí, ahora estoy segura: Emma es Mariane. Mariane es Emma: YO soy Emma.
Así tal cual. Ni dos palabras menos, ni dos palabras más.
Qué ilusorio (pensaba hoy en el tren llegando a la página 35): leerme así, cuando el día anterior intentaba explicarle a alguien la tristeza de no haber amado nunca. Qué delirante (me decía) que un completo desconocido supiese mejor que yo, mi pensamiento más clandestino, mi miedo más intimo. Y qué supiese ponerle palabras que rara vez encuentro para explicármelo a mi misma.
Después, en cambio, (llegando a la página 47) me sentía traicionada.
Qué cruel (me decía a mi misma) que siguiese, así como así, describiéndome como si mi existencia fuese algo tan evidente. Revelándome al mundo sin ningún tapujo, sin ningún permiso.
Que frágil encontrarme descripta en un libro tan ajeno, agarrado de casualidad como quien no quiere la cosa. Qué cruel es estar encarnada en cuatro líneas (o quizás tres, dependiendo de la edición) que definen toda mi existencia.
Ahí estoy yo, contenida en ese libro que me da miedo terminar de leer.
Madame soy yo, YO soy Madame, y qué ganas de esconderme abajo de la cama.
18.5.08
No sé qué querré decir cuando digo las cosas, ni por qué me gasto en tildes, y comas. Por qué analizo si va a ser leído o no. Visto o no. Como si no pudiese hacer algo que fuese solamente para mí y para nadie más. No. Lo escribo en Word, lo copio y lo pego. Lo publico. Lo corrijo. Lo vuelvo a publicar. Me arrepiento y lo borro. Siempre así. Perdiendo la entrega y perdiendo el motivo. Como vos y yo, todo el tiempo, una y otra vez. Vos y yo, solo escribo de eso.
17.5.08
Entonces las cosas son así ¿no?. Yo doy veinte vueltas, para que un día vengas y me digas que te gusta otra. Así como así, como si fuésemos amigos: “me gusta Candela”.
Pero qué bien que te guste Candela che. Que Candela diga dos palabras a ver si puede conectarlas. Candela, no lo puedo creer. Candela. Ojala que se casen y tengan veinte hijos monos, horrendos como ellos mismos.
Candela… así como así, de lo más matter of fact. Hijo de perra. Vos, y Candela, y tus veinte hijos monos, hijo de perra.
Pero qué bien que te guste Candela che. Que Candela diga dos palabras a ver si puede conectarlas. Candela, no lo puedo creer. Candela. Ojala que se casen y tengan veinte hijos monos, horrendos como ellos mismos.
Candela… así como así, de lo más matter of fact. Hijo de perra. Vos, y Candela, y tus veinte hijos monos, hijo de perra.
15.5.08
Es fácil pasar, así como pasa el tiempo, de una forma a la otra. De la sequía a la verborrea, de lo calido al otoño. A mi me pasa casi siempre. Como si hubiese nacido con un tipo particular de incontinencia, a favor de los extremos y en contra de las racionalidades. A lo mejor eso es bueno, no podría saber. Más bien me limito a comentar los hechos, que en todo caso son dudosos, pero que no por ello pierden sustancia como hechos. Me limito a que el sol se refleje contra mis anteojos, y que eso me haga tan feliz.
Que la ignorancia me haga tan feliz.
Que la ignorancia me haga tan feliz.
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